Los republicanos de la Cámara cancelaron abruptamente una votación programada que habría dirigido al presidente Trump a retirar las fuerzas estadounidenses de Irán, después de que quedó claro que el caucus carecía de los votos necesarios para derrotar la medida, según el New York Times.
La retirada procedural es notable: señala un desacuerdo significativo entre los republicanos sobre la postura de la administración respecto a Irán, con suficientes miembros que no estaban dispuestos a votar en contra de la directiva de retirada como para hacer que una votación en el pleno fuera políticamente inviable para el liderazgo. El episodio no resuelve la cuestión de política subyacente, pero expone una fractura en la unidad del GOP sobre el uso de la fuerza militar en la región.