Bitcoin protagonizó un rally por el optimismo en torno a un posible acuerdo nuclear con Irán, pero ahora se enfrenta a dos vientos en contra estructurales que podrían deshacerlo rápidamente: la dinámica del flujo de petróleo y una Reserva Federal que ya no está señalando recortes.
Las actas de la Fed del miércoles fueron el golpe más contundente. El caso alcista de Bitcoin para 2026 se había construido sobre la suposición de que el próximo movimiento significativo de la Fed sería un recorte de tipos, lo que facilitaría las condiciones financieras, debilitaría el dólar y elevaría los activos de riesgo, incluido el cripto. Las actas del 24 de mayo desmantelaron esa suposición, con los responsables de políticas señalando que una subida sigue sobre la mesa si la inflación se mantiene persistente. Eso cambia completamente el guion macroeconómico.
El ángulo del acuerdo con Irán añade una segunda complicación.