El presidente colombiano Gustavo Petro ha planteado públicamente la idea de convertir la costa caribeña del país en un centro significativo de minería de Bitcoin, señalando la capacidad de energía renovable sobrante como el habilitador clave. La declaración marca un notable cambio de tono de un jefe de estado que anteriormente había sido cauteloso con respecto a las criptomonedas, y coloca a Colombia junto a una creciente lista de naciones latinoamericanas que buscan activamente capital para la minería.
Las energías renovables sobrantes son la variable crítica: la energía varada que no se puede exportar o almacenar de manera eficiente se está monetizando cada vez más a través de la minería, y el perfil eólico y solar de la costa caribeña la convierte en una candidata creíble. Si la política sigue la retórica, Colombia podría emerger como un jugador significativo en el paisaje de minería posterior a la reducción de la recompensa, donde el costo de la energía es la principal palanca competitiva.