El petróleo Brent subió más de un 5% por encima del umbral de 100 dólares por barril después de que Irán interrumpiera abruptamente las negociaciones nucleares con Estados Unidos y amenazara con bloquear el estrecho de Ormuz, la vía fluvial estrecha por la que transita aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo marítimo a diario.
La amenaza de cierre del estrecho de Ormuz es la carta más disruptiva que Teherán puede jugar en los mercados energéticos globales. Incluso un bloqueo parcial obligaría a desviar los tanqueros alrededor del Cabo de Buena Esperanza, añadiendo semanas a los plazos de entrega y comprimiendo los márgenes de refinación ya ajustados en Europa y Asia.
Para las criptomonedas y los activos de riesgo, un shock petrolero sostenido por encima de 100 dólares es estancador: presiona a los bancos centrales a mantener las tasas más altas durante más tiempo mientras simultáneamente aprieta el gasto del consumidor. Los traders estarán atentos a si esta es una postura de negociación o un cambio de política genuino por parte de Teherán.