El fundador de Telegram, Pavel Durov, ha acusado públicamente a las autoridades fiscales francesas de vender datos personales pertenecientes a titulares de criptomonedas, afirmando que las filtraciones facilitaron directamente 41 secuestros en Francia hasta ahora este año. Durov no especificó la fuente de su cifra, pero enmarcó la acusación como un fallo sistémico en la intersección del manejo de datos estatales y la identificación de propietarios de criptomonedas.
La acusación llega en un momento sensible para Durov, quien está bajo escrutinio legal en Francia. Si la afirmación tiene algún peso probatorio, plantea serias preguntas sobre cómo las agencias fiscales almacenan y controlan los datos financieros vinculados a KYC —y quién tiene acceso a ellos.
Para la comunidad cripto en general, el episodio es un recordatorio contundente de que el cumplimiento regulatorio crea rastros de datos, y esos rastros conllevan un riesgo real en el mundo físico cuando la custodia de esos datos se ve comprometida.