La Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. ha presentado una demanda contra el fundador de Privvy, alegando un esquema cripto de 12,3 millones de dólares en el que se decía a los inversores que sus fondos serían gestionados por sofisticados bots de trading de IA — bots que, según la SEC, no eran inteligencia artificial ni estaban automatizados de ninguna manera significativa.
El caso se ajusta a un patrón que la SEC ha perseguido agresivamente en los últimos años: estafadores que superponen palabras de moda sobre IA a lo que son, efectivamente, ofertas de valores no registradas y malversación de fondos al estilo Ponzi. Cuando la tecnología subyacente se expone como ficción, los inversores se quedan con pérdidas y el promotor enfrenta responsabilidad civil — y potencialmente criminal.
Para el mercado cripto en general, la demanda contra Privvy es otro recordatorio de que las afirmaciones de rendimiento "impulsadas por IA" merecen un profundo escrutinio.