Bitcoin se está negociando en una zona técnicamente comprimida cerca de $73,500, manteniéndose por encima del soporte inmediato en $72,000 tras un intento fallido de sostener el nivel de $77,000. La retirada fue impulsada por una rotación fuera de activos de alta beta en medio de tensiones geopolíticas, aunque los datos de derivados continúan mostrando una configuración estructuralmente alcista: el riesgo de liquidación en niveles superiores abarrotados sigue siendo la principal preocupación.
El mapa de ruta a corto plazo es sencillo: mantener por encima de $73,000 y cerrar por encima de $74,000 podría abrir un camino hacia $76,000–$78,000, particularmente si los flujos de ETF se aceleran y los datos de inflación son suaves. Sin embargo, un cierre por debajo de $68,900 invertiría la estructura a medio plazo a bajista, con objetivos de analistas en $66,000 y $60,000 nuevamente en juego.
La señal más reveladora en este momento es la actividad de las ballenas.