Hace tres años, la SEC presentó una demanda contra Coinbase en lo que muchos interpretaron como una amenaza regulatoria existencial para el mayor intercambio de criptomonedas de EE. UU. Hoy, Coinbase se encuentra en el S&P 500, un índice de referencia que rastrea las 500 empresas más valiosas que cotizan en bolsa en América.
El contraste es notable. La inclusión en el índice requiere rentabilidad sostenida, capitalización de mercado y umbrales de liquidez que estaban lejos de estar garantizados cuando se presentó la demanda. El caso de la SEC ha sido retirado desde entonces tras un cambio en la postura de la agencia hacia las criptomonedas bajo la nueva administración, despejando el camino para la legitimidad institucional más amplia de Coinbase.
Para la industria de las criptomonedas, el arco es importante: una empresa que fue demandada en una acción de ejecución federal de alto perfil ahora es un componente del índice que define la inversión en acciones estadounidense convencional. Es un punto de datos que el sector citará durante años al argumentar que los vientos en contra regulatorios son navegables.