El presidente Donald Trump declaró que no permitirá que otros países desplacen a Estados Unidos como el centro global de la actividad de Bitcoin y criptomonedas, enmarcando la industria como una prioridad nacional estratégica. "Es una industria importante, y debemos protegerla", dijo Trump, señalando una postura de respaldo activo del gobierno en lugar de una tolerancia pasiva.
La declaración tiene un peso real en la banda de 75 importancia: un presidente de EE.UU. en funciones comprometiéndose públicamente a la protección del sector cripto es una respuesta directa a la hostilidad regulatoria que definió la administración anterior. Para los actores institucionales que observan Washington, esto cambia la línea base de políticas de la incertidumbre a un respaldo explícito.