El presidente Trump afirmó que Estados Unidos no permitirá que otros países le arrebaten el título de capital mundial de Bitcoin y las criptomonedas, y enmarcó al sector como una industria importante que el Gobierno debe proteger.
Las declaraciones prolongan un cambio de un año en la política estadounidense hacia los activos digitales, alejándose de la postura de mano dura de la SEC durante la Administración anterior para adoptar una posición proteccionista del sector bajo el actual poder ejecutivo. Trump ha presentado a las criptomonedas como una tecnología estratégica cuyo liderazgo Estados Unidos no puede permitirse ceder a jurisdicciones rivales, un argumento que ya ha quedado reflejado en los informes del grupo de trabajo de la Administración, en órdenes ejecutivas y en los primeros contornos de un proyecto de ley de estructura de mercado que avanza en el Congreso.
Por qué importa
El retórica de este tipo desde el atril rara vez mueve el precio de forma directa, pero consolida un suelo regulatorio bajo una industria que pasó el ciclo anterior litigando por su supervivencia. El respaldo público al liderazgo estadounidense en minería de criptomonedas, stablecoins y tokenización ofrece a emisores y asignadores institucionales un horizonte regulatorio más estable sobre el que fundamentar sus planes de capital, y señala a emisores extranjeros que Nueva York y Wyoming probablemente seguirán siendo los destinos onshore más permisivos en comparación con Singapur, Dubái o Bruselas.
Impacto en el mercado
El comentario es la continuación de una línea política conocida más que un catalizador nuevo, y la reacción inmediata del mercado fue contenida. Hay que seguir de cerca las medidas ejecutivas sobre los expedientes pendientes de la SEC, los avances del proyecto de ley de estructura de mercado en la Cámara y cualquier指引 forthcoming de la OCC y la FDIC sobre la participación bancaria en la custodia y las reservas de stablecoins.