El lenguaje del borrador de la Ley de Claridad establece una autorización explícita para que las empresas de criptomonedas ofrezcan recompensas en stablecoins, un movimiento que legitimaría los rendimientos similares a los de yield que los reguladores han tratado anteriormente como ofertas de valores no registradas. Al mismo tiempo, el texto incluye disposiciones diseñadas para proteger a los bancos de ser subestimados, brindando a los prestamistas tradicionales un grado de aislamiento frente a la competencia nativa de stablecoins.
La estructura dual es notable: señala que los legisladores están tratando de encontrar un equilibrio entre habilitar productos financieros nativos de criptomonedas y mantener al lobby bancario a su favor. Si el proyecto de ley avanza, podría abrir una nueva categoría de productos significativa para los emisores de stablecoins y transformar la forma en que los consumidores piensan sobre la tenencia de dólares digitales.